Lo que sabemos, lo sabemos sujeto a corrección; lo sabemos porque toda, o por lo menos, la mayoría de la evidencia lo respalda, pero no estamos y no podemos estar seguros de que, algún día, nueva evidencia no invalidará lo que ahora creemos que es verdad.

Mortimer Adler y Charles Van Doren.

Hasta que Einstein presentó su teoría de la relatividad, había un concepto llamado éter que se usaba para describir el comportamiento de la luz. Esta sustancia o material que permeaba todo en el espacio era un medio a través del cual la luz y la gravedad podían viajar.

Si leemos un libro de historia de la física en el siglo 19 y los primeros años del siglo 20, veremos que los científicos aceptaban este éter como la explicación de muchos fenómenos físicos.

Hubo muchos experimentos intentando confirmar la existencia de esta sustancia, pero no se encontró evidencia. Luego, apareció la teoría de la relatividad explicando la propagación de la luz sin usar el concepto de éter. Poco a poco este concepto cayó en desuso.

No estoy diciendo que debamos rechazar las explicaciones científicas actuales, pero que no debemos verlas como dogmas religiosos (esos tienen su lugar).

Nuestro conocimiento depende mucho de las tecnologías disponibles para examinar nuestras hipótesis. Mientras mejores herramientas de medida tenemos, podríamos encontrar explicaciones mejoradas.

En cualquier caso, nuestro conocimiento actual nos ha traído muchos avances: aterrizaje de cohetes espaciales, el internet, aviones, barcos, anuncios, teléfonos móviles (computadoras móviles, mejor dicho), inteligencia artificial (mejor llamado servicios cognitivos), nuevas medicinas y procedimientos médicos, más anuncios, redes sociales, nuevos telescopios, y si, un poco más de anuncios.

Conclusión

Entonces, si los conspiranoicos, los normies, los wokes, los nerds, o los expertos te dicen que “creas o no creas en la ciencia”, recuerda que “creer” no es el verbo adecuado al lado de ciencia.

La ciencia debe ser una forma de como pensar y como examinar nuestros pensamientos y ver si tienen poder de explicación; ella no debe ser acerca de creencias. Si, escucha a los diferentes bandos, pero también lee por ti mismo y haz tus propias preguntas.

Deberíamos preocuparnos el día que escuchemos la respuesta a la pregunta ¿Por qué es así? “¡la ciencia, aaaahh!” sin más explicaciones.

La ciencia no debe convertirse en el nuevo dogma y los científicos en los nuevos sacerdotes.

¡Salud!